Gabriel (Federico D'Elia) es el dueño de una empresa en venta. El problema es que cuando fundó la empresa, Gabriel inventó a un presidente ficticio para quitarse de encima al peso de tomar decisiones incómodas o impopulares. De esta manera, Gabriel quedó siempre bien parado ante sus empleados. Pero cuando unos peculiares compradores extranjeros insisten en negociar cara a cara con "El Jefe", y a riesgo de perderse un negoción, no se le ocurre mejor idea que contratar a Cristian (Diego Peretti),