La amistad es una de las formas más hondas y felices del encuentro entre personas. En esa relación notable y no siempre frecuente, la intimidad prospera a expensas del convencionalismo y el amor recíproco no cede ante ninguna dificultad. Dos personas amigas se nutren y fortalecen constantemente aún en la disidencia y en ese vínculo privilegiado nada derrota la proximidad. Un arte y una emoción que ganan relieve en la reflexión de Santiago Kovadloff.