Buenos Aires, principio de siglo XX. La ciudad se construye, se organiza. Se delimita lo que puede ocurrir y lo que no. Un médico de la policía federal visita un saraos uranista y se encuentra inmerso en el delirio marica. Entre tocados y velos, entre labiales y facones, entre sonrisas indiscretas aparecen y permanecen ellas: las amigas, las dicharacheras, las delincuentes, las lloronas, las absurdas, las olvidadas, las inolvidables. La fantasía se infiltra en el discurso médico, en la organizac
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