Qué queda del artista cuando se apagan las luces? Esa pregunta atraviesa la historia de este personaje, que comparte sus sueños, sus heridas y su pasión por el arte. Con el desparpajo que caracteriza a los andaluces, el protagonista invita al público a descubrir sus contradicciones: la necesidad del aplauso, el miedo al fracaso y el impulso de volver a intentarlo. La palabra, la música y el movimiento, con elementos del flamenco, acompañan una puesta íntima donde la risa y la emoción abren paso
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